Los tiempos de Super Mario Bros… descubriendo el juego

Los tiempos de Super Mario Bros… descubriendo el juego

Por Glen Magaña

Nintendo es una empresa muy antigua, su nombre original era Nintendo Koppai, su fundador fue un japonés fabricante y vendedor de cartas artesanales llamado Fusajiro Yamauchi, quien en 1889 creó esta marca. Antes de que la empresa incursionara en el negocio de los videojuegos, Nintendo realizó productos para oficina, taxis, love hotels y juguetes, fue hasta 1978 cuando aparece en la escena de los videojuegos con su arcade Computer Othello.

La videoconsola Nintendo Entertainment System surge en Japón en 1983, como una versión americana del Nintendo Family Computer, llega a los Estados Unidos en 1985, y con este lanzamiento, aparece un evolucionado fontanero ítalo-americano, residente en Nueva York, a quien hasta ese momento lo llamaran “Jumpman” en la consola de Atari, y que ahora, junto con su hermano, lograría una fama inimaginable, hablamos de Super Mario Brothers, su narrativa era sencilla… rescatar a la Princesa Peach del Reino Champiñón, donde estaba secuestrada por el rey de los Koopas, Bowser.

En aquellos tiempos, Nintendo tardaría para popularizarse en México, mientras tanto la alternativa de quienes éramos infantes, eran las caricaturas: He-Man, Thundercats, los Halcones Galácticos, además de los dramáticos anime como Heidi, Remi o Sandybell. Al atardecer, programaban la serie Los años maravillosos y después Los Simpson. Mientras que, en las noches, aún logramos ver junto a nuestros padres series en blanco y negro como Los Intocables o Alfred Hitchcock Presenta.

A pesar del terror psicológico de “El roba-chicos”, tal vez fuimos de los últimos niños urbanos en disfrutar libremente el salir a jugar a la calle, con una educación ambivalente un tanto compleja, por un lado, una especie de sobreprotección, y por el otro, un descuido ante la “crisis de la edad adulta” que atravesaban los Baby boomers.

La palabra “no” era una constante educacional, en el colegio eran muy pocos los que se quejaban del fenómeno conocido actualmente como bullying, y el personaje de “Bart Simpson”, era el prototipo de protesta ante las imposiciones… “Yo no fui”.

En la música, escuchamos el vinyl, casete y el CD, este último nos marcaría ya que fuimos una de las generaciones que más lo consumiera, y como dato, uno de los primeros discos compactos fue el último álbum de estudio del grupo sueco ABBA: The Visitors, lanzado para el mercado europeo un 16 de agosto de 1982.

Los Videocentros eran la opción para rentar películas en formato Betamax o VHS. Explico para los más jóvenes…era un tipo Netflix pero físico -risas sarcásticas-, un local de películas con licencia, que después del boom de Nintendo, también ofrecería la renta de videojuegos -una de nuestra primeras adicciones- ya que te podías amanecer con tal de terminar el juego, la misión era lograrlo antes de que lo devolvieras a tu videocentro más cercano, mientras evadías cualquier cuestionamiento contestando siempre con un “Ajá”, “Sí mamá” o “Ya voy”. Blockbuster demandaría a Videovisa, empresa dueña de los Videocentros de México en 1993, Blockbuster ganó y en 1999 compraría los videocentros. En el 2010 esta franquicia estadounidense de videoclubes se declararía en bancarrota, resistiendo solo cuatro años más. 

En aquellos años ochenta, nuestra economía como infantes, se basaba en hacer tu tarea para salir a jugar, ordenar el cuarto para obtener algo de dinero: obediencia-recompensa vs desobediencia-castigo, pero algo pasaría cuando el impulso juvenil por la libertad nos llevara a la aventura de la rebeldía. Tenía que haber algo más que el cruel mundo del trabajo-salario, oficina-cansancio, sumisión-recompensa que tanto desgastó a nuestros padres.

Alejandro Polanco

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